133. LAGO HELADO DE MARBORÉ

Queremos aprovechar este último fin de semana con horario de verano, y con un tiempo magnífico, para tratar de alcanzar un reto potente: subir hasta el lago helado de Marboré. Nos esperan 1366 metros de desnivel en poco más de ocho kilómetros.

Hemos preguntado en el refugio de Pineta y nos indican que hay que llevar crampones y piolet, así que añadimos arneses, una cuerda, un par de vagas y unos mosquetones, por si la zona del embudo se pone complicada en algún tramo.

Nos levantamos a las 5 y media de mañana. Tenemos hora y media de viaje y queremos comenzar a caminar con las primeras luces del día.

A las ocho y cuarto estamos ya en marcha. Pineta nos recibe con su galas de otoño.

Al cabo de hora y cuarto abandonamos el bosque y comenzamos a ascender por las primeras lazadas de un sendero que no adivinamos desde abajo.

Tras una buena paliza, llegamos a la zona del Embudo. Son las últimas rampas hasta llegar al Balcón de Pineta y, aunque no son imprescindibles, nos calzamos los crampones para ir más seguros.

Último tramo para alcanzar el Balcón de Pineta.

Cinco horas después de iniciar la marcha, alcanzamos el Balcón de Pineta, con sus impresionantes vistas.

Nos queda media hora de caminata para llegar al lago helado. Hemos planificado comenzar a descender a las 15 horas. Tenemos tiempo, así que.. allá vamos. Son poco más de las 14 horas cuando divisamos el precioso lago bajo los Astazus y el pico Tucarroya. Vemos el refugio en la brecha. ¡Qué palizón de subida para llegar a él!

Estamos cansados y nos apetecería quedarnos un buen rato en este precioso paraje, pero el día acorta y aunque llevamos buenos frontales no nos apetece que nos sorprenda la noche en el bosque. ¡A las tres iniciamos la vuelta!

Desde arriba, la vista del embudo… impresiona. ¿Por aquí hemos subido?

Sin pausa, vamos descendiendo. Nuestras piernas acusan el cansancio y el peso. Entre una cosa y otra, la mochila más grande pesa 14 kilos. damos cuenta de los suplementos de minerales que llevamos. ¡Como ayudan a recuperar!

Por fin llegamos a la fuente. Lugar donde hacemos una parada para comer algo y beber un café con leche. Esta vez frío. Hemos dejado el pequeño hornillo en casa. LLevamos demasiado peso.

Pineta nos despide agradecida con su paisaje otoñal. Cuando nos quitamos las botas ya casi es de noche y vemos las luces del Parador Nacional. ¡Vaya sitio bonito para estar!

Nos queda un buen rato de viaje para llegar a casa, comer caliente y descansar, pero estamos felices de haber podido realizar esta excursión y disfrutar de las vistas que nos ha regalado.

132.- AÑISCLO. UN PASEO BAJO LOS SESTRALES.

Hoy seguimos contando con la grata compañía de Lucía. Optamos por dar un paseo de otoño en el vertiginoso reino del cañón de Añisclo.

El río baja alegre y cristalino y los árboles lucen ya las galas de otoño. Hoy hace un día radiante, que nos permite disfrutar, relajarnos y compartir la bendición de estar juntos. No nos hemos fijado metas. Paseamos hasta Cumaz, donde disfrutamos del sol y el rumor del río Bellós.

131. BOSQUE DE ESPELUNGUERE BAJO LA LLUVIA.

Tenemos la suerte de contar hoy con la compañía de Lucía, que comparte con nosotros nuestros últimos días de luna de miel. ¡El mejor de los regalos!

No hemos consultado la meteo porque ya habíamos decidido ir a un bosque a dar un paseo y buscar un refugio donde prepararnos un bocata de chistorra.

Salimos del coche lloviendo. ¡Otra vez! Nos abrigamos bien y, entre foto y foto, remontamos el bosque de Espelunguere hasta la cabaña de Atsout. ¡OTRA VEZ, LA PUERTA CERRADA! Está nevando y nos hubiera gustado poder resguardarnos del frío un ratito, antes de regresar.

Intento a ver si la cabaña de Caillabere está abierta, pero veo que el todoterreno del pastor está aparcado junto a ella y supongo que no está disponible para uso público, así que iniciamos el itinerario de regreso hacia el coche y decidimos tomarnos el bocata de chistorra en nuestra casa, cómodamente sentados y calentitos.

LLevamos ya unos cuantos días caminando bajo la lluvia este otoño que iba a ser cálido y seco. ¡Y un jamón! Eso sí, el bosque está precioso y la chistorra nos supo buenísima.

130.- CIRCULAR POR ALGUNAS CASCADAS DE PINETA

El día anterior habíamos estado caminando, cargados bajo la lluvia, en Neouvielle y al no estar abierto el refugio del lago Aubert pernoctamos en Bielsa, así que decidimos dedicar el día a pasear por Pineta, antes de regresar a Sabiñánigo.

El día está radiante y cálido y nos apetece mucho recorrer este paisaje desconocido para nosotros.

Iniciamos el recorrido dirigiéndonos a las cascadas del Cinca. El bosque está precioso.

Tras pasar los chorros de Marboré, llegamos a las inmediaciones de la cascada del Cinca, que baja muy alegre.

¿Y si intentamos ir hasta el lago de Marboré? ¡Vamos a ver cómo está el terreno! Comenzamos a remontar la pendiente hasta encontrarnos con algunas personas que vienen de vuelta. Hay mucha nieve. Hoy no hemos cogido los crampones, ya que íbamos de paseo, así que nos quedamos un ratito descansando y contemplando la vista del valle.

Optamos por dirigirnos a los llanos de La Larry, tomando un precioso sendero a través del bosque. ¡Qué buena idea!

No nos resistimos a llegar hasta la preciosa cascada de la Larry. Baja con mucha agua y hace un ruido impresionante.

Tras reponer fuerzas, iniciamos el camino de vuelta hasta el aparcamiento. De nuevo un sendero entre un bonito bosque que pone broche a un día con una excursión más larga de lo previsto, realizada en un entorno que nos ha cautivado por su extraordinaria belleza y la altura de sus cumbres.

129.- NEOUVIELLE BAJO LA LLUVIA Y CON REFUGIO CERRADO.

Habíamos planificado una ruta de dos días por Neouvielle, con la previsión de que la carretera de acceso estaría cortada desde Fabián y de que el refugio de invierno del lago de Aubert estaría ya abierto, al estar cerrados los de verano.

Con grata sorpresa vemos que la carretera está abierta hasta el aparcamiento de Artigusse. Esto nos restará algún tiempo, que a la postre nos resultará vital.

Está lloviendo. Nos pertrechamos con los chubasqueros completos y provistos de sacos de dormir, ropa térmica, hornillo, comida y demás, comenzamos a caminar por la carretera, acortando por el sendero que nos lleva hasta el refugio del lago Oredon. No hacemos fotos de este tramo porque llueve copiosamente y tememos dañar la cámara.

El lago Oredon está bastante bajo de nivel. No sabemos si a causa del aprovechamiento hidroeléctrico, o por obras de mantenimiento.

Iniciamos la senda de los Laquettes, en dirección al Lago Aubert. Continúa lloviendo. Los laquettes rebosan de agua y el camino está anegado en muchas zonas. Menos mal que nuestras botas aguantan de maravilla.

Por fin, llegamos al lago Aubert y a su refugio de invierno. Tenemos ganas de resguardarnos de la lluvia, beber algo caliente y quitarnos las botas, pero nos encontramos con la desagradable sorpresa de que: ¡EL REFUGIO ESTÁ CERRADO!

Afortunadamente son las dos de la tarde y tenemos margen de tiempo para buscar alguna alternativa. Si hubiéramos apurado más el día, ahora tendríamos un problema. No entendemos cómo no está debidamente señalizada esta situación en los paneles informativos.

Afortunadamente encontramos abierta una pequeña estancia diáfana, que nos permite comer algo y pensar en las alternativas posibles. No tenemos ganas de volver al lago de Oredón. No sabemos si su refugio de invierno estará abierto y si han solucionado el problema de roedores que advertimos el invierno pasado cuando pernoctamos en él. Optamos por hacer la ruta circular prevista y, a través del collado de Estoudou, llegar al lago de Oule y, desde allí, al aparcamiento de Artigusse.

Remontamos la carretera de acceso para dejar a nuestra izquierda el lago de Aumar y llegar al collado desde donde tomamos el sendero hacia el collado de Estoudou. Está bien marcado y llevamos el track en el gps.

Al llegar al lago de Oule, un cartel informativo indica la existencia de un refugio de invierno en el lago de Oredon y otro en el lago de Aubert, pero no indica nada del lago de Oule. Pese a ello cruzamos la presa para probar suerte.

Encontramos un pequeño refugio de invierno. Muy limpio y, al mismo tiempo, frío. Mesa y banco de piedra, hormigón sin tablones de madera en el suelo ni colchonetas… Está bien para un caso de apuro, pero preferimos, tras asegurarnos de dejar bien cerrada la puerta, caminar 45 minutos y bajar al coche e ir a dormir a algún lugar de Bielsa y al día siguiente aprovechar para visitar Pineta.

La pista nos regala vistas bonitas del bosque, pero los pies de Cuca tienen molestias y estamos decepcionados por el cierre del refugio y molestos por la falta de información al respecto.

Por fin, llegamos a Artigusse y dejamos este precioso y lluvioso paisaje para buscar alojamiento.

Pese a todo, el día terminó de manera muy agradable. Hemos afrontado las contrariedades con buen humor. Conseguimos cenar muy bien en la plaza mayor de Bielsa y Ángel nos alquiló un cómodo apartamento, en Bielsa, donde pudimos reponer fuerzas. ¡Gracias!

128.- TURIETOS. ORDESA

Una segunda ciclogénesis nos está complicando el poder disfrutar más de nuestro permiso. Este comienzo de otoño se parece más al invierno que otra cosa. La mañana ha amanecido lluviosa y fría. Está nevando bastante en la montaña, así que esperamos a a tarde para poder dar un paseo por los bosques de los Turietos, en Ordesa, aprovechando que estamos pasando unos días en Torla.

El río baja alegre y multitud de cascadas aparecen por los laterales del valle. Pese al frío, han salido algunas setas. Recorremos en solitario los Turietos alto y bajo, agradeciendo la oportunidad de disfrutar de esta tarde de paseo.

127.- CIRCULAR ORDISO-OTAL. VALLE DE BUJARUELO

Hoy nos dirigimos al valle de Bujaruelo, para tratar de realizar una circular que teníamos pendiente: Subir por el valle de Ordiso y volver por el de Otal.

Con buen tiempo, aunque nublado, iniciamos la marcha junto al refugio de Bujaruelo, remontando la pista en dirección al nacimiento del valle del Ara hasta el puente de Ordiso, conde nos deviaremos para adentrarnos en este solitario vallle.

Desde las ruinas del refugio de Ordiso comenzamos a subir hacia el collado entre el Garmo Azurillo y el pico de Ordiso. No hay camino. Tenemos que ir tirando de intuición y gps.

LLegamos al collado, que nos regala unas panorámicas espectaculares y unos precipicios de vértigo.

Desde el collado, seguimos la cresta para alcanzar la diminuta cumbre del pico Ordiso.

Ahora nos toca iniciar una larga bajada, al principio muy pendiente, hasta la cabaña de Otal. No hay apenas sendero visible.

Una vez en el cabaña, nos toca recorrer el precioso valle de Otal, para llegar al efugio de Bujaruelo, donde nos espera su famosa hamburguesa.

126.- MIRADORES DE ORDESA

Aunque nuestras excursiones son siempre de bota y bastón, por esta vez, nos hemos dado el capricho de contratar el servicio de transporte que ofrece la empresa ubicada en Torla y que, entre otros, hace esta ruta por los miradores de Ordesa.

Andrés, al conductor, nos fue comentando interesantes datos sobre la flora y fauna del Parque.

Lamentablemente las normas covid imponen el uso continuado de la mascarilla dentro del vehículo. ¡Que le vamos a hacer! Es lo que toca.

La excursión nos pareció preciosa. Ofrece una vistas panorámicas espectaculares.

125.- RAQUETAS EN LA ESTACIÓN DE ASTÚN

 

Según las previsiones metereológicas, iniciamos un otoño que se espera seco y caluroso. No sabemos como se irá desarrollando, pero de momento nos ha sorprendido con Odette, una potente borrasca ártica que ha cubierto de nieve el Pirineo.

Como opción a quedarnos a pasar el día en casa, nos animamos a probar suerte y tratar de dar un paseo con raquetas- Sí. ¡El 26 de septiembre!

Pasamos el túnel de Somport y para nuestra desilusión, en la vertiente francesa esta vez ha nevado menos. Pensábamos dar un paseo por el bosque de Espelunguere y tomarnos un té caliente en una de las cabañas. Visto el panorama, remontamos el puerto y nos dirigimos a Astún. Llegamos pisando nieve con el coche. Aún no hemos montado las ruedas de invierno. Hemos cogido las cadenas, pero no tengo ningunas ganas de ponerlas.

Hace viento y está lloviznando. Nos abrigamos bien, nos calzamos las raquetas y comenzamos a subir hacia los ibones. Hace un día desapacible y nuestros cuerpos aún no se han acostumbrado a estas temperaturas. Además pensábamos que estaría nevando y la lluvia nos está calando los pantalones y los guantes, así que optamos por un paseo sencillo, refugiarnos en el porche para tomar una bebida caliente y volver a casa.

Para anécdota ya ha estado bien.

 

124.- VALLE DE AISA: CIRCULAR RIGUELO Y MALLOS DE LECHERINES.

A pesar de que las previsiones metereológicas no estaban muy claras, nos decidimos a pasar el día por el valle de Aísa.

Tras dejar el coche en el aparcamiento, comenzamos la andada por la pista hormigonada que, tras dejar a nuestra izquierda el refugio de saleras, nos va a conducir al barranco de Rigüelo. El día está luminoso y despejado..

Pronto el camino comienza a tomar pendiente, para ir remontando el barranco y canal de Rigüelo. Por fín, llegamos al collado de la Magdalena, desde el que reconocemos el refugio López Huici, y divisamos Collarada, la canal de Ip, el Col de Ladrones…

La niebla hace entonces su aparición y nos irá acompañando y persiguiendo en nuestra subida al collado entre el Pico de la Garganta de Borau y los Mallos Lecherines.

Nos encontramos con varias simas, debidamente identificadas por grupos de espeleología.

Por fin, llegamos al collado, que nos ofrece unas mágicas vistas de los Mallos Lecherines surgiendo de entre la niebla como si de un inexpugnable castillo se tratara. Renunciamos a intentar llegar al Sombrero. Amenaza lluvia y hay niebla. No es prudente.

La lluvia nos acompaña durante casi todo el camino de bajada. El sendero está poco marcado y hay que estar atentos para no perder la ruta. Más adelante, unos sarrios nos miran desde lejos.

Finalmente llegamos de nuevo a la pista y al vehículo. Tomamos las últimas fotos, que no parecen ser del mismo día.